El Muñeco Pepito

 

El muñeco Pepito se caracteriza por ser un niño irreverente que lo llevaron a ganarse el corazón de grandes y chicos que ven en él un ser que, sin pelo en la lengua, es capaz de asumir cualquier situación y hacer reproches hasta el funcionario más alto o al personaje del lugar de donde actúa. 

Pepito fue moldeado en Puerto del Callao, Perú, por manos de Abraham Guiter. El artesano de ese país cumplió un sueño irrealizable: ver una obra suya hablar el 17 de Abril de 1956, fecha que reza en la historia de este querido y casi humano personaje. Así llego de la mano de su creador natural a su padre espiritual Rodolfo Aredes. Una modesta valija de cuero fue suficiente para recorrer el país y parte del mundo dejando sus sanas ocurrencias, para el asombre de los niños que no pueden creer lo que están viendo: ver a un muñeco hablar. 

En las manos de su 'papá', Pepito toma vida. Esto es lo que percibe el publico olvidándose del ventrílocuo y se deja transportar al mundo de la fantasía y de los sueños del muñeco.

Esto hace que Pepito se agigante en la escena y que rápidamente el auditorio se sienta identificado con él . Su propia y singular creatividad hace que el ventrílocuo pierda el control de la situación y él pase al primer plano. 

La quimera es parte de la realidad de los humanos, y muchos no pueden comprender como este ser mágico lo ha llevado a vivir un momento insospechado de este mundo maravilloso. Las irreverencias de Pepito son perdonadas y aceptadas, el espectador retrocede en el tiempo y se siente niño despertando imágenes de su vida y se da cuenta que jamás dejo de serlo. Aquí es cuando quiere hacer lo que de chico no pudo o no se animo a hacer. El protagonista de esta “Fantasía-realidad” se toma el atrevimiento de decir lo que muchos no seriamos capaces de mencionar, a menos que tuviéramos el encanto del muñeco. 

Cuando el muñeco desaparece de la escena muchos recién recapacitan y se dan con que los dicho de Pepito no son aceptados en el mundo de los humanos. Desubicados en el tiempo y el momento, algunos cuestionaron al ventrílocuo y llegaron hasta las denuncias judiciales. Se llego al extremo que la Asesoría Legal del Senado de Salta, Argentina, lo convoco a declarar por haber mencionado a un legislador en el pasaje de su actuación. Pretendió hacer una de esta broma una cuestión de privilegio a un personaje de fantasía, y de esta forma el Senador acepto lo que muchos negaban: que el muñeco tiene vida propia.

Su trabajo solidario lo llevo a ser integrante de la vida diaria de todo un pueblo y formar parte del folclore salteño.  

La vida del muñeco esta plasmada en mas de cien versos, poesías y canciones que prestigiosos poetas y artistas escribieron en su homenaje y agradecimiento.

Para muestra basta un botón y les dejamos Pensamientos Pensados de la periodista Selene:

 

      Pensamientos pensados...  

Conocí el corazón de Pepito, porque Pepito el Muñeco tiene corazón. Con ojos de niño dolido, con sonrisa transida, así, es el corazón de Pepito. Pepito... es audaz, con el feliz y despreocupado atrevimiento de los hombrecitos, que se abren pasos a punta de jactancia.

Pepito tiene el poderoso coraje de los débiles. Su corazón, la timidez del fuerte, la inmensa capacidad de ternura de los solidarios, la silenciosa elocuencia de lo que DAN, así... con mayúscula.

Se regala y mima a sí mismo (el corazón-hombre del muñeco-niño) al atrapar el dolor ajeno. Y Pepito ama y defiende su corazón. Esa su entraña sensitiva y externa. Pepito, que habla con voz prestada, regala su falsete para que el corazón hable, con esa su vocecita desgarrada, preñada de no lloradas lágrimas.

Y ese serruchito vocal, mortifica los nervios del público, siempre dispuesto a la carcajada, pero remiso a la comprensión. El público, que se resiste, no quiere nubes en su restallante carcajada fiestera, en su noche alegre... quiere solamente al Muñeco Pepito...

Pero, sabe, es bueno que aprenda a escuchar el llanto de un muñeco. Una gota de amargo, sazona cualquier bebida. Y una gota de dolor, puede traer dulzuras insospechada a su alma.

 

 

 

La reflexiones del muñeco lo llevan a interpretar, en los últimos tiempos, a un sufrido protagonista de la realidad argentina: “el piquetero”, incursiona en este oficio poniendo su emoción y su voz a la dolida protesta que escribiera el Yuyo Montes. Con la anuencia del autor, agrega su propios pensamientos:

 

      Razones del piquetero...  

Me pregunto señor,

siendo mi tierra rica,

yo tan pobre soy.

Cansado de peregrinar

con empleados inútiles,

directivos indolentes

y ministros inservibles,

salí a la ruta y me gané

el titulo de piquetero...!

 

Para usted un delincuente,

y me mandó a golpear,

que pena me da señor,

ver a policías y gendarmes

apaleando a sus hermanos

en nombre de la igualdad,

el derecho, la paz y la libertad.


Ya ni la sombra quedó

de lo que fue Tartagal,

culpa de los gobernantes

no hay trabajo por acá.

En este pago, señor,

de tanto privatizar,

soy otro desocupado

y en mi tierra estoy demás.

Así fue siempre mi Nación

desde Irigoyen hasta Dualdhe,

el pueblo sufre y hasta aquí

nadie le da una solución.

En democracia hay corrupción,

si hay militares ¡qué dolor!,

los platos rotos del poder

siempre pagó el trabajador.

Saldré a la ruta otra vez

y la tendré que cortar,

porque la Casa Rosada

se olvidó de Tartagal.

Soy piquetero, señor,

la vida doy por mi pan,

total un tiro y el hambre

matan por igual.

Vino por el voto,

me prometió bienestar

solo me dio el  Plan Trabajar

para que lo cobre

y no haga nada.

 

Tal vez creyendo que somos igual

se olvida señor que yo quiero producir

y usted solo sabe lucrar.

 


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